jueves, 13 de septiembre de 2018

Muriendo y aprendiendo, sentenciaba muchas veces mi difunto padre. Y desengañándote, añado yo.
Posees una mochila llena de ideas preconcebidas acerca de cómo es la vida, como si solo hubiera una forma posible. Y poco a poco van cayendo mitos. El pescado azul que antes era prácticamente veneno ahora es una inagotable fuente de nutrientes extraordinarios. El tabaco que antes te hacía un supermacho arrollador y seductor es ahora un peligroso cancerígeno.
Y yo, en la creencia de que el mundo se divide entre izquierda y derecha, entre blancos y negros, entre ateos y creyentes...... Nada más lejos. El mundo se divide entre los que tienen mucha pasta y los que no la tenemos. Da igual que seas gitano, narcotraficante, blasfemes contra el altísimo, seas indepen o tengas más pluma que un edredón. Nada une más que el dinero. Y lo peor es que, con demasiada frecuencia, mucho dinero es sinónimo de muy pocos escrúpulos, nada de empatía y muy pocos límites morales.
Pero recuerden: esto es tan solo una opinión.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Simplemente me ha apetecido. Tenía la imagen almacenada en mi móvil desde hacía mucho tiempo y profesaba cierta admiración hacia ella. La visitaba con frecuencia en la galería. Me hacía sentir bien. Era como hipnótica, balsámico para mi alma.
Me entenderéis cuando os diga que al final cedí a la voz que no paraba de repetírmelo, que una y otra vez me decía: ¿y por qué no? Realmente necesitaba una catarsis emocional, un poco de limpieza de mi alma negra.
Y así me vi, un buen martes, de once de la mañana a cuatro de la tarde dejándome tatuar mi hombro derecho. Esa imagen había saltado de mi móvil al hombro para acompañarme de por vida.
¿Y quien ha dicho que tatuarse la piel no duele? ¡Ya lo creo que si! Es como meter el brazo en un avispero. Y al día siguiente la piel te escuece. Y dos días después además pica, y no debes rascarte para no tener problemas. Eso sí, estoy muy contento con él. No puedo dejar de mirarlo. Es mi tatuaje, mi amuleto, mi protección. Y no voy enseñándolo por ahí. No se lo he contado a casi nadie. No lo tengo para lucirlo ante los demás, sino para mí.



sábado, 28 de septiembre de 2013

El sentido de la vida


Los seres humanos solemos preguntarnos por el sentido de la vida aunque las cosas nos vayan bien.
Si comparamos la duración de nuestras efímeras vidas con la edad del universo todavía se nos antoja más insustancial y absurdo el paso por este trance.
La religión, la filosofía, la tertulia en el bar o el encuentro breve en el paso de peatones entre otros vienen a darnos razones y explicaciones a esta inquietud.
Dicen algunos que el sentido es entregarnos a los demás, o hacernos personas fuertes, íntegras, extraordinarias, virtuosas o bien nos prometen que después de ésta de carne y hueso nos espera otra vida eterna y etérea llena de paz, placeres y toda clase de delicias a condición de cumplir unas normas y unos requisitos a menudo de incómodo cumplimiento.
Pero vista la poca prisa por abandonar esta existencia y el apego a la misma y a todos los placeres terrenales y los "pecadillos" que se cometen contraviniendo todas esas condiciones (los más religiosos suelen ser los más incumplidores) me hacen desconfiar de esa vida eterna.
También parece poco sensato hacer toda una serie de sacrificios por ser esa persona maravillosa y fuerte si al final de unos pocos años vamos a estar eternamente muertos.
Si alguien conoce la respuesta, por favor que me la haga llegar. 
Yo entretanto intentaré disfrutar mi tiempo con la única condición de que conseguir mi felicidad y mi bienestar no sea a costa de hacer sufrir ni incomodar a nadie.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Sobre verdades a medias

Hoy, como tantos otros días me he levantado con ganas de pensar un poquito. Y he pensado en las numerosas veces que los interesados en manipular las voluntades ajenas (y a veces las propias) nos largan sólo una parte de la verdad con el fin de justificar sus actos legítimos o no o bien disfrazar de éxito rotundo un logro que a menudo no es más que una victoria pírrica.
Si tras un accidente grave respiras es que estás vivo. Es verdad y es algo muy bueno a priori. Pero si profundizamos en la verdad, estar en coma, con un brazo y una pierna amputados, con un fractura de cráneo y pérdida de masa encefálica, aguantando enganchado a un respirador artificial y pérdida de visión en ambos ojos, pues bueno, el escenario pinta mal aunque técnicamente estés vivo.
Pues así nos manipulan muchas veces vendiéndonos estadísticas halagüeñas de asuntos que interiormente pintan muy mal.
Cuántas veces los gobiernos se jactan de haber conseguido disminuir el número de parados. Técnicamente puede ser verdad: en las estadísticas, equis número de personas han conseguido un trabajo.
Pero...... el sueldo es ridículamente bajo, la horas trabajadas exageradamente altas, el trabajo no se corresponde con tu cualificación, te pueden despedir prácticamente a capricho del que te contrata etc. Además han subido el iva, el IRPF, la electricidad por tres veces y otras lindezas además de bajarte el sueldo al año de haberte contratado o congelártelo en el mejor de los casos. Al final el rico, más rico y el pobre, miserable.
Otras veces te acusan de rechazar un trabajo que generosamente te acaban de ofrecer. Técnicamente eres un vago y un desagradecido. Pero oiga, es que me ofrecen un trabajo de cuatro horas a la semana, por cien euros al mes, a 20 kilómetros de mi casa y además me tengo que pagar el desplazamiento con mi coche particular....
En fin, antes de aceptar una verdad, piensa, reflexiona, indaga porqué una economía puede crecer al 8 por ciento y la mayoría de sus ciudadanos nadar en la precariedad.
Y eso desde luego no parece demasiado bueno.

viernes, 30 de agosto de 2013

Señoras y señores de Ausonia: ya he visto varias veces el test número 21 y me ha encantado. Oigan, como bailan, qué  agilidad, pero...... ¿Serían tan amables de enseñarme Los otros 20? Graciaaaaas