sábado, 28 de septiembre de 2013

El sentido de la vida


Los seres humanos solemos preguntarnos por el sentido de la vida aunque las cosas nos vayan bien.
Si comparamos la duración de nuestras efímeras vidas con la edad del universo todavía se nos antoja más insustancial y absurdo el paso por este trance.
La religión, la filosofía, la tertulia en el bar o el encuentro breve en el paso de peatones entre otros vienen a darnos razones y explicaciones a esta inquietud.
Dicen algunos que el sentido es entregarnos a los demás, o hacernos personas fuertes, íntegras, extraordinarias, virtuosas o bien nos prometen que después de ésta de carne y hueso nos espera otra vida eterna y etérea llena de paz, placeres y toda clase de delicias a condición de cumplir unas normas y unos requisitos a menudo de incómodo cumplimiento.
Pero vista la poca prisa por abandonar esta existencia y el apego a la misma y a todos los placeres terrenales y los "pecadillos" que se cometen contraviniendo todas esas condiciones (los más religiosos suelen ser los más incumplidores) me hacen desconfiar de esa vida eterna.
También parece poco sensato hacer toda una serie de sacrificios por ser esa persona maravillosa y fuerte si al final de unos pocos años vamos a estar eternamente muertos.
Si alguien conoce la respuesta, por favor que me la haga llegar. 
Yo entretanto intentaré disfrutar mi tiempo con la única condición de que conseguir mi felicidad y mi bienestar no sea a costa de hacer sufrir ni incomodar a nadie.

No hay comentarios:

Publicar un comentario